YO MATO GIGANTES
- 4 sept 2018
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“Yo mato gigantes” es la historia de una niña que se enfrenta a estas criaturas, las cuales amenazan con matar a los habitantes de Sacramento, un pequeño pueblo costero de California. Un argumento que podría haber sido válido, ya que todos conocemos infinidad de leyendas relacionadas con los gigantes y no por eso nos cansamos de verlas -desde el clásico Goliat hasta los gigantes guardianes de puentes que no destacan por su inteligencia-, pero una vez más este filme recae en el desesperado intento de querer hacer una historia psicológica de las que la gente sale llorando del cine y con la profunda sensación de haber sido bendecidos con una dosis de sabiduría que, me temo, no ha llegado esta vez. En resumen, lo que podría haber sido algo especial, se ha acabado convirtiendo en una imitación de " Un monstruo viene a verme” versión americana.

El principal tema de este filme, más psicológico que fantasioso me atrevería a decir, es la aceptación de la realidad de la niña a través del amor y la amistad de las personas que la rodean y que no la abandonan, además de matando sus propios "gigantes". Usando metáforas un poco viciadas, a lo largo de la película aprendemos qué es lo que le está pasando a esta niña de carácter difícil que vive obsesionada con un deber mayor que le ha sido asignado: salvar a todo el mundo de una muerte segura a manos de los gigantes. Así pues, la niña lleva a cabo su batalla interior hasta que consigue ganarla y hacer las paces con sigo misma.
A pesar de la previsibilidad del argumento, no todo es malo. La película tiene un valor técnico bueno: los planos son consecuentes con el tono del momento y las luces suelen ser cadentes, por lo que se transmite con éxito la sensación de confusión y de estrés al que la niña vive sometida a causa de su designio "divino". Incluso me atrevo a alabar la interpretación que hace la pequeña Rory Jackson (en el papel de Taylor, la protagonista) que ejecuta a la perfección un personaje complicado, inteligente e incomprendido. Cabe recalcar el hecho de que no haya ningún personaje masculino importante durante toda la película, claramente un hecho que se ha escogido intencionadamente y quizá con la esperanza de no asemejarse demasiado a 'Un monstruo viene a verme', en la que el protagonista era un niño.
Realmente, he de admitir que si no fuera por la poca frescura del argumento y por los recursos tan fáciles y básicos que eligen para desvelar informaciones esenciales, me habría parecido una buena película. Pero qué le vamos a hacer, no se puede tener todo en esta vida.
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